Lo vivido en estos últimos tres meses me dan para escribir sobre muchísimos temas, algunos más superfluos que otros, eso sí, tal vez por eso es que no me animaba a escribir, por el temor de perder ese “estilo” si se le puede llamar así, de las otras entradas. En fin, aquí voy a hablarles de lo sorprendente que ha sido para mí vivir en carne propia la tan llevada y traída solidaridad, además del cariño, la comprensión, la empatía, las cuales tienen como común denominador el amor.
Después del último resultado del PET, que fue bastante desalentador, tuve la fortuna de que mi oncólogo, el Dr. Ceja, me propusiera participar en un protocolo de investigación en el que se probaría la aplicación de un tratamiento de inmunoterapia (ojalá lo puedan googlear y le entiendan, no como yo que cada vez que lo tengo que explicar lo tengo que volver a leer) a pacientes que como yo, la quimioterapia dejó de ser una opción de curación y como mucho, podría ser sólo para paliar el pinchi cáncer.
Como ya se podrán haber dado cuenta, esa propuesta para mí, fue algo así como una pequeña luz al final del túnel y a principios de febrero me lancé a la capirucha a probar suerte. Nunca me imaginé que un viaje programado para cinco días se terminara convirtiendo en casi tres meses de entrar y salir del hospital, tres cirugías y una serie de contratiempos totalmente fuera de mi control (imagínenme a mí sin poder controlar, difícil, ¿no?).
Independientemente de todos los problemas médicos que se fueron suscitando, de los que suelo tal vez pueda contarles más adelante y ustedes podrán leer si acaso les resulta interesante, la mejor experiencia fueron las distintas demostraciones de amor de las que fui objeto.
Tengo qué aclarar que la participación en el protocolo de investigación incluye toda la atención médica que sea necesaria para asegurar que estoy en las mejores condiciones de salud requeridas, esto incluye cirugías, consultas, transfusiones y por supuesto, el tratamiento en sí. Sin embargo, la segunda cirugía, que además era urgente, no entraba en los gastos que cubre el laboratorio que patrocina la investigación, por lo que se hizo necesario que nosotros (me refiero a mi familia y a mí) la cubriéramos, no sin antes recurrir a la seguridad social y otras opciones de abaratar los costos. Entrados en la urgencia y yo con dolores insoportables, mi hermana Clara (en cuya casa estuve durante todo este tiempo) y yo, estuvimos barajando la posibilidad de abrir una cuenta fondeadora para que, apelando a la solidaridad de nuestra familia y amigos, se aligerara el costo de la cirugía. Nos tardamos en hacerlo y mi hijo Santiago se nos adelantó, lo que no he agradecido bastante porque la respuesta de apoyo se dejó sentir de inmediato y por tanto la presión por lo económico dejó de ser prioridad para poder concentrarnos en el tema de la cirugía y la recuperación de mi salud.
Como muchos de ustedes saben, suelo estar al pendiente de Facebook y Twitter, aunque no soy de las que publica cada paso que da, cada cierto tiempo o evento comparto lo que estoy disfrutando o viviendo. Sin embargo, lo que tiene que ver con el pinchi cáncer lo omito, no sé si voluntaria o involuntariamente, por lo que la solicitud de apoyo económico que se hizo en las redes tomó a mucha gente de sorpresa y se dejaron caer mensajes y llamadas de preocupación sobre mi estado de salud a mí, a mis hijos, hermanos y amigos más cercanos.
Esta enorme respuesta de personas muy queridas pero que por alguna razón yo sentía lejanas, personas que ni siquiera conozco pero que quieren o aprecian a mis hermanos y por supuesto, personas de mi familia de las que no dudo de su cariño y aprecio, ha sido para mí lo más gratificante y lo que más agradezco de esta tremenda experiencia que acabo de pasar.
Quiero aclarar que no me refiero únicamente al apoyo económico que recibí de todos. Estoy hablando de las llamadas y mensajes que recibimos para preguntar por mi salud, de las oraciones elevadas al cielo desde distintas ciudades y países, de los buenos deseos, vibras y velitas encendidas, de las visitas al hospital y a la casa y de todas esas demostraciones de afecto y cariño.
Esta entrada es únicamente para agradecer a todos aquellos que contribuyeron a que mi salud emocional también se fortaleciera con tantas muestras de amor hacia mi persona y mi familia.
Tal vez esta entrada no sea graciosa o les parezca demasiado seria, pero es lo que está en mi corazón en estos momentos. Espero tener la oportunidad de retribuir de algún modo lo que han hecho por mí. Gracias de corazón.
Tal vez esta entrada no sea graciosa o les parezca demasiado seria, pero es lo que está en mi corazón en estos momentos. Espero tener la oportunidad de retribuir de algún modo lo que han hecho por mí. Gracias de corazón.